y al final...ya ni entiendes como has llegado hasta aquí...

lunes, 7 de enero de 2013

pulsos

Una se equivoca y eso es inevitable.
Mira que tarde es, y eso que apenas son las 6
que frío hace y el sol aún en lo alto arde
pero no por mucho, y entonces me congelaré.

Qué suerte, qué envidia
por aquel que posea el calor de los brazos
que no merezco.

La ciudad sigue viva y respira
y yo aquí malgastando palabras,
se me va la vida en letras
que no tienen métrica ni algún fin.

Qué suerte, qué envidia
por aquel que tiene cartas de amor
con remitente.

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